3. Pesadilla antes de Navidad (para el bolsillo)
¡Hola, ratillas! ¿Cómo ha ido el finde? Después del Black
Friday, ya queda menos llegue la tan esperada como temida Navidad.
Os prometo que este post va a ser más cortito. ¿Lo cumpliré?
Si no, al menos os interesará a muchos. Bueno, al lío. La cuestión es que ni el
más grinch se libra de la campaña comercial más importante del año. Pero si tú no
eres un grinch (pero tampoco sales en las páginas salmón) y te encanta
reencontrarte con tu familia y amigos en esas fechas, ve planificando tu
economía sin dejar de vivir, desde antes (incluso desde que acabe el verano).
Así tendrás para celebrarlo, para comprar regalos a los más queridos, y para
que sea inolvidable para ti, pero no para tu bolsillo. Hazte un presupuesto
navideño desde octubre, y divídelo en tres partidas: regalos, celebraciones y viajes.
Y las que se te ocurran, según tu situación. Pero respétalo, salvo que seas
escalador profesional de cuestas de enero (o sea tu propósito para el nuevo
año).
Ø
Regalos. Los anuncios de Navidad empiezan en
noviembre. Buena fecha, incluso antes, para ir reservando una cantidad de
dinero para regalos. Primero, haz una lista de personas a las que vas a regalar
algo. Si a última hora te surge alguna más y no puedes evitarlo, intenta
recortar de las demás. Está bien ayudar a los Reyes y a Papá Noël, pero no es
necesario que los sustituyas tú en exclusiva. Como esas personas son las más
cercanas, se supone que conoces sus gustos. Tantea qué quieren, e intenta
optimizar tus compras:
o
Muchas cadenas muy conocidas tienen planes de
fidelización como puntos y descuentos. Si haces varios regalos en la misma,
habrás acumulado un pico para las rebajas.
o
Hay programas de descuentos en gasolina
comprando en ciertos establecimientos. Si además viajas, suele pasar también a
la inversa: llenar el depósito te da descuentos en los comercios que colaboran.
o
Si compras on-line, varios artículos en un solo
pedido te pueden hacer ahorrar los gastos de envío, y te evitan aglomeraciones
en plena pandemia.
o
Si se hacen regalos conjuntos entre familiares o
amigos, puede salir más económico. Y el “amigo invisible” ahorra tiempo y
dinero.
o
Aprovecha el “Black Friday”, el “Cyber Monday” y
los días que dure la campaña para hacer regalos que puedan entregarse y
cambiarse dentro de las fechas señaladas, en establecimientos que tengan plazo
largo para eso. Y si el período llega a rebajas, se “revaloriza” esa compra
para esa persona especial.
o
Si tu banco todavía te devuelve un tanto por
ciento de las compras hechas con tarjeta, lee bien la letra pequeña, no te lo vaya
a quitar por otro lado en forma de intereses por aplazar.
o
Y si puedes ver el mismo producto (el mismo, no
parecido) en varios sitios, hazlo. A lo mejor en alguno de ellos está de
oferta.
Ø
Celebraciones. Por un lado tenemos las de casa,
y por otro las de fuera. Hacer un presupuesto, e intentar evitar lo que se
salga vale para las dos. Otra cosa que vale para todas: tu outfit. Si estas
fiestas son la excusa perfecta para arreglarte, puedes hacerlo estirando un
poquito tu dinero y tu armario: reutiliza lo que tienes, pide prestado y presta,
o aprovecha el “Black Friday”. Si pensabas ir a la peluquería, mejor hazlo
antes o después de las fechas señaladas. Si vas en días clave, te atenderán
peor, irán con prisas, y no te cobrarán menos. Y si no pensabas… simplemente no
vayas.
o
Las de casa: Es lo más económico (y más este
año, que hay límite de personas). Varias posibilidades:
§
“Do it yourself”: Las comidas preparadas son el
summum de la tentación, pero el terror de tu bolsillo. Puedes elegir echarte la
siesta la tarde antes, pero si prefieres que descanse tu cuenta, saca al chef
que habita en ti, y haz gala de lo aprendido durante el confinamiento, con las
ideas que has cogido de Master Chef y otros programas. Ten en cuenta que los
alimentos se disparan a medida que se acercan las fechas, así que haz una
previsión de cuánta gente vas a invitar, compra y congela.
§
Fiesta del “traje”: Yo “traje”, él trajo. Que
los invitados traigan algo hecho o comprado. Así no cocinas tú solo, y
participa todo el mundo. Está bien, incluso, que haya una cierta organización
(aunque sea flexible), para que no venga todo el mundo con lo mismo (los turrones
de la cesta de Navidad de la empresa, quien aún tenga eso).
§
Los productos de temporada y de la zona serán de
mejor calidad, y presumiblemente estarán bien de precio. Tenlo en cuenta. Si
vives en la costa, quedas igual de bien con lubina que con lechal, con una
buena diferencia de coste. Es cuestión de comparar. Y si vives en el interior,
justo al contrario.
§
Comprar directamente al productor también puede
salir más barato si se hace en cantidades grandes (ponte de acuerdo con
familia, amigos, vecinos). Pero mira varias opciones, no vaya a ser que esa
rebaja se “compense” con gastos de envío o tu propia gasolina.
o
Celebraciones fuera de casa, es decir la cena de
empresa si ésta no “participa”, la cena de los amigos, la de los compañeros del
colegio, de la Facultad, del gimnasio, etc. De entrada, ponte un máximo. Seguro
que alguna te puedes saltar.
§
Si la organizas con tiempo, para hacerse incluso
antes del Puente de la Constitución, será más fácil reservar, y puede que el
precio aún no se dispare mucho.
§
Pide presupuesto en varios sitios: Está bien
valorar todo lo que se incluye en ese precio, y más ahora con el virus. Por
ejemplo, poder comer en terraza es un plus. Pero estarán solicitadas, me remito
al punto anterior.
§
Si es con amigos o gente de confianza, pueden
ser unas cañas con un picoteo. Los menús se suben mucho en estas fechas. Así se
puede ir a alguna más.
§
Si la empresa no financia la comida o cena, se
puede encargar comida para llevar a la oficina. Con la pandemia, hay muchos
restaurantes que venden su comida para llevar. Saldrá más económico que un menú
por persona.
§
Y organiza con tiempo el transporte: es difícil
encontrar taxis o similares, así que a lo mejor te toca llevar tu coche y
meterlo en un parking. Gastas menos que en copas, pero le tiene que tocar una
vez a cada uno, ¿OK?
Ø
Viajes: Tanto si vuelves a tu tierra como si te
escapas, reserva con tiempo. Es verdad que este año está siendo raro, y todo
está sujeto a cambios. Intenta compartir el coche con otra gente que haga el
mismo recorrido que tú (con mascarilla, gel y saludos sin contacto) o utilizar
plataformas de coches compartidos. Tu bolsillo, el medio ambiente y el resto de
viajeros agradecerán menos atascos. Si reservas alojamiento, hazlo con la
máxima antelación. Y ojo con el cava si vas a conducir, una vez más.
Ø
Bola extra: la decoración. Tanto si pones árbol
como belén, reutiliza lo que ya tengas. Y si no tienes, en internet hay miles
de tutoriales para hacer con ramas de pino, piñas, cartones, y mil cosas
gastando lo justo, aprovechando productos que sobran de las clases de plástica
de los niños, y pasando tardes entretenidas con ellos.
Y esto es todo por mi parte. Bueno, se me olvidaba la
lotería. No cuentes con que toque, pero lo normal es que con algún reintegro
puedas jugar para el sorteo del Niño, o añadirlo a alguna de las partidas de
antes. Si me he comido algo, me lo podéis poner en comentarios. ¡Felices compras,
ratillas! Porque aún es pronto para felicitar la Navidad.
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