32. Hakuna Matata… Al cole tienes que ir

 

Ya te gustaría, ratilla. Volver al cole, a encontrarte con tus colegas, y fardar de vacaciones, zapatillas y mochila nueva. Y no dormir la noche antes por no saber quién te iba a dar mates o sociales… o si el malote o la chica más popular iban a estar en tu clase. Pero te doy un jarrazo de agua fría de realidad, y te recuerdo que ya hace mucho de eso. Ahora le toca a tu tribu.

Y tú, mientras, a currar y a pagar religiosamente. Tranquilo, no te pongas nervioso, tranquilo (me juego tu presupuesto para la vuelta al cole a que ya lo estás cantando por lo bajini).

Cada mes de septiembre, la escena se repite. Solo cambian las modas (bueno, y también un poco el clima, y los roles de cada miembro de la familia).

Un padre (o madre) con cara de agobio, calculadora o Excel en ristre: “Vamos a ver: libros de todos, cuota de socios, comedores…”. Después de un par de expediciones a dos grandes almacenes (ahora más bien a uno, y on-line), se compran ropa, libros, material deportivo, y se llega a casa a desplomarse en el sillón y suspirar de alivio. ¿Cómo? Si esto no ha hecho más que empezar. Una semana después…

_” ¡Mami, que me quiero apuntar a kárate y necesito la equipación!”

_”¡Papi, que mañana nos llevan de excursión a la fábrica de embutidos y tenemos que pagar el bus, son 5€!”

_”¡Mi caja de pinturas tiene doce colores, pero tengo que pintar un flamenco y no hay rosa! _¡Pues pinta un unicornio!”

_”Necesito una flauta”.  Aquí no sé qué es peor, si una partida más en el presupuesto, o escuchar x elevado a infinito de veces la misma canción, cada vez más desafinada, con los pitidos del que está aprendiendo.

Con jersey de rombos y gafas de pasta, o con sudadera y deportivas, la situación no cambia, por mucho que cambien los planes educativos.

Como decimos más arriba, elige entre “Hakuna Matata” o Tranquilo, majete”. Las dos están en la playlist “Me subo el sueldo” de Spotify. No podemos ahorrarte el trago, pero te ayudamos a que no deje atrás a la cuesta de enero. Algunos gastos que pueden evitarse, mitigarse o posponerse.

1.       Elegir colegio: Si miramos el precio, tenemos muchas otras cosas que considerar. Los colegios e institutos públicos ya los estás pagando sí o sí, y los profes han tenido que pasar una oposición después de titularse en su especialidad. Pero a veces compensa un concertado en gasolina, o en ajuste de horarios padres/hijos. Antes de decidir, no está mal valorar varias opciones. Y también hay privados, que se adapten más a las necesidades de tus hijos o a tus valores, pero aquí nos centramos en ahorrar. Hay que mirar todo, más allá de las cuotas mensuales si es de pago: asociaciones de padres, actividades extraescolares, comedores… Está bien que los colegios donde se permita llevar comida de casa tengan más puntos en nuestra decisión. O los que estén cerca (de casa o del trabajo) y no haya que pagar transporte.

 

2.       Libros de texto: Todos tenemos un familiar, amigo, vecino, que guarda los libros de texto de sus hijos. A lo mejor hay suerte, y nos venga bien alguno para los nuestros. Nosotros también podemos hacer lo mismo, y enseñar a nuestros hijos a no estropearlos. Incluso intercambiarlos si tenemos varios (libros a hijos en distintos cursos). Si no, Wallapop es nuestro amigo. Hay que informarse de las diferentes becas que se puedan convocar por distintas instituciones. Nunca vienen mal esas ayudas.

 

3.       Libros de consulta: diccionarios, atlas, enciclopedias… Aquí estamos delatando nuestra edad. De eso ya nos hemos librado con Reverso, Wikipedia o páginas especializadas en Historia, Geografía, y cualquier materiaque se dé en clase. En casi todos los centros hay aulas de informática para quien no tenga un ordenador disponible para el tiempo que se necesita para estudiar.

 

4.       Libros de lectura obligatoria: Está bien saberlo con tiempo. Se pueden poner muchos padres de acuerdo para hacer pedidos grandes a la editorial o tienda, y ajustar el precio; otra opción es comprarlos de segunda mano… o ponerse de acuerdo 3-4 padres, comprar uno o dos cada uno, y rotarlos. Y por supuesto, como se indica arriba en los de texto.

 

5.       Material escolar (mochilas, tablets, bolis, cuadernos…): No comprar más de lo necesario. Es verdad que los cuadernos monos entran por los ojos, pero a ver si cuela con nuestras fieras que a final de curso todos acaban igual.

 

6.       Ropa y material deportivo: Oportunidades, outlets, rebajas, crecederas, Wallapop, enseñar a los hijos a que sus cosas son heredables… Venga, lluvia de ideas.

 

7.       Actividades extraescolares: No sé si vienen mejor a los niños para desconectar y socializar, o a los padres para cuadrar con su horario de trabajo… o simplemente para tener un rato libre (que acaba siendo para ir al súper, cocinar o planchar). Pero se puede mirar varias alternativas. Las Comunidades Autónomas y Ayuntamientos organizan actividades culturales y deportivas más baratas que lo que ofrezca el colegio.

 

8.       Clases de refuerzo: Seguro que en tu mismo bloque vive un estudiante de Educación, un opositor a secundaria, y un largo etc. Sale más barato que una academia, y ayudas a un nuevo ratilla de pro mientras estudia. Eso sí, procura que sea especialista en su campo, y que enseñe a tu hijo a estudiar y a pensar, en vez de hacerle los deberes.

 

Y esta lista es solo orientativa. Si nos hemos dejado algo en el tintero, lo ponéis en comentarios. Porque no hay “Me subo el sueldo” sin sus ratillas.



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