33. ¡Nos casamos! Y estáis invitados
¡Hola, ratillas! Parece que la pandemia nos ha dado tregua, y ya podemos, poco a poco volviendo a poder pensar en bodas tal como las conocíamos antes. Y para tregua, la que se ha tenido que tomar el equipo de “Me subo el sueldo” para documentarse para este post. No, no hemos desaparecido, solo estábamos trabajando. Ya que no somos profesionales, somos humildes y sondeamos a todo tipo de lectores. Hemos hecho un estudio digno del CIS (por cierto, ¿alguna vez os han encuestado?). Bueno, vamos al lío.
A estas alturas, no creo que nadie diga en serio que no se casa por no hacer un bodorrio. Pero da una serie de emociones muy intensas, una mezcla de pereza, estrés, miedito y dolor de bolsillo. Pero eso último puede ser un poco de sugestión y de falta de seguirnos.
Después de un gran sondeo realizado entre gente que se ha casado en los últimos años, hemos hecho cuatro perfiles de novios. Y todos pueden ser ratillas de pro, todo es cuestión de proponérselo. Os recordamos que están hechos desde el cariño, no vale tomarlos demasiado en serio, ni sentirse demasiado identificados.
A) Los especialistas en postureo.
Esta clase de novios llevan toda la vida soñando con ese día. Y aunque ella es la principal sospechosa, hoy en día “tanto monta, monta tanto”. Éstos quieren una boda de cuento de hadas en un sitio con encanto, con un vestido de ensueño, y lluvia de pétalos de rosa. A simple vista, parecen los peores candidatos a ratilla de pro, pero eso lo desmontamos en nada:
- Wedding planners: Ahorrarse este gasto es perfectamente compatible con una boda ideal. Este negocio subió como la espuma antes de la Covid, pero porque había otra pandemia peor: la falta de tiempo y ganas, entre jornadas interminables, y atascos de postre. Desde luego que ahorran tiempo, pero aquí se trata de ahorrar dinero: ¿Cómo? Pues otra vez… con tiempo, pero en el sentido de antelación. Así se va haciendo una lista de tareas con fechas, y uno mismo va tanteando invitados, buscando lugar de ceremonia, de banquete, fecha…
- Atrezzo: Flores, centros decorativos, guirnaldas, etc. Si sois apañados, DIY (Do It Yourself)
- Aprovechar temporadas bajas: Esto produce un ahorro serio en banquetes y viajes. Es para valorar.
- No invitar a todo el mundo: En algún momento hay que decir “basta”. No tenéis tiempo de estar con todos los invitados. Mejor reducirlos, y darles tiempo de calidad. Entendemos que todo el mundo tiene compromisos, pero no todos son iguales. Mejor no entro en casuísticas, que a buen entendedor, pocas palabras le bastan.
- El traje de la novia: Si el vestido es la ilusión de tu vida, podemos hacer que no monopolice tu presupuesto. Puedes alquilarlo o comprarlo de segunda mano. Total, ¡Solo lo vas a llevar ese día (esperemos, toquemos madera)! Si tu ilusión es que sea de tu diseñador favorito, y no te vas a privar, puedes venderlo después. Anda que no lo querrán muchas. Y por supuesto, también puedes heredarlo. Y eso que te has ahorrado, lo gastas en el reportaje.
- Reportaje fotográfico: Mira varios presupuestos. Si tienes amigos en la profesión, puedes ayudarles en su negocio, pero no disfrutarán de tu boda. Aunque pueden conocer otros profesionales de otros servicios que contrates, y hacerte o conseguirte algún pequeño descuento en coches o buses, flores, maquillaje…
- Barra libre: Se puede pasar de eso, limitarlo en el tiempo… o a un número de bebidas. Desfasar acaba con todo el glamour.
- Preboda, posboda, recena… Eso ya no es obligatorio.
B) Los juerguistas.
Luego están estos otros que cuando oyen “boda”, lo traducen por “fiesta”, o por “continuación de la despedida”. Van a tener otras prioridades a la hora de celebrarla. ¿Eres uno de ellos? Pues vamos allá con los gastos a recortar:
- Traje (de los dos): No querrás tanta sofisticación como comodidad, y acabar la fiesta de la forma más digna posible… ¡o no!. Puede ser como el del perfil A)… o como quieras tu fiesta: ibicenca, country, de Juego de Tronos… Aquí se trata de aguantar toda la jornada, y de respetar la temática más que de tirar la casa por la ventana.
- Reportaje: Se puede acortar las horas del fotógrafo para que se una a la fiesta, no capture a la gente en el momento de exaltación de la amistad, y no te arruine la economía. Un photocall puede ser muy divertido, pero hazlo tú mismo, y gasta el dinero en unos cubatas más para los invitados.
- Orquestas y grupos: Si no es la ilusión de tu vida traer a Bon Jovi, ni te lo puedes permitir, haz una lista en Spotify con tus canciones favoritas. Y quedarás muy bien con tus invitados preguntándoles cuáles quieren, y añadiéndolas. También puedes dejar que la elija el local, y aguantar a Camilo Sesto, el Aserejé, …y no sigo por si Facebook me cierra la página.
- Atrezzo: Si te puedes saltar las iniciales gigantes a la entrada, hazlo.
- Recordatorios: En vez de puros y chupitos, pon zapatillas o chanclas, para hacer bailar a todos.
C) Los prácticos y sosos:
A éstos les impone ser el centro de todas las miradas, les cansan las cámaras, y se casan por los derechos adquiridos (sobre todo fiscales). Creen que si hay que elegir entre una boda y un coche, dura más el coche (a veces, incluso más que algún matrimonio). Prefieren algo discreto, en la intimidad. Saben que no van a recaudar, pero tampoco van a adelantar mucho dinero, así que lo comido por lo servido. ¿Cómo exprimen al máximo el presupuesto?
- Invitando solo a los más allegados
- Contratando el banquete camuflado de comida familiar, evitando la palabra “boda” (es una palabra, pero funciona como un factor multiplicador)
- Con trajes utilizados o reutilizables
- Con fotos hechas por el móvil
D) Los aventureros:
Estos se casan por los quince días de permiso, y por el viaje. Pueden hacer una boda como los del apartado anterior, pero a lo mejor se estiran un poco más para que no sea otro de tantos viajes. Al final caen, y acaban haciendo una boda como los de A) o B), recortando como hemos indicado en sus respectivos apartados, pero… ¿cómo recorta un aventurero específicamente?
- Al contratar el viaje, no decir que es de novios
- Viajar en temporada baja
- En el gran día, dejar su flamante Reflex trabajar desde manos de un familiar o amigo de máxima confianza que conozca por los viajes que hayan hecho juntos, sus manías a la hora de hacerse fotos.
Y dicho esto, os voy a contar un pequeño secreto: próximamente habrá una segunda parte para este post. Antes de las bodas de queso de quien esté ahora preparando la suya. Buenas noches.
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