44. ¿Cuánto vale?

 ¡Hola, ratillas!


Los economistas manejan muchos términos para realidades desde lo más simple hasta lo que se nos escapa por ir más allá de nuestro bolsillo.


Pero un ratilla de pro, hablando de lo más sencillo con propiedad, se hará entender y entenderá mejor primero sus necesidades, y luego todos los retos a los que su cartera se puede enfrentar en su día a día. La tentación vive arriba... y en todas partes.


Vamos a poner un ejemplo. Un aprendiz de ratilla va por la calle, y en un escaparate ve  unas zapatillas de deporte negras, último modelo de una marca conocida. Los ojos le hacen chiribitas, y se olvida de que iba a hacer fotocopias. Entra en la tienda y pregunta: "¿Cuánto valen?" Respuesta: "Lo que usted considere". Se queda desconcertado, mira sorprendido al vendedor, y formula de nuevo la pregunta: "¿Cuánto cuestan?" Y éste le contesta: "Lo que para usted suponga. No sé cuánto gana, así que no le puedo decir cuántas horas de trabajo. Y si no trabaja, a qué va a renunciar por tenerlas. Tampoco para qué las necesita". Entonces, el ratilla vuelve a la carga. "Si le pregunto qué precio tienen, ¿con qué me va a sorprender?" Y el vendedor, con una sonrisa de oreja a oreja, responde: _Ciento veinte euros. ¿Se las quiere probar? ¿Número de pie?"

_El cuarenta y tres.

_Aquí lo tiene. Y dígame una cosa: ¿para qué las quiere? ¿Es jugador profesional de baloncesto?

_No, no_ se echa a reír_. Más bien para el gimnasio. 

_Tienen un sistema de absorción de impacto combinado con una sujeción de tobillo, que se lo deja a prueba de lesiones cada vez que cae al suelo tras colgarse de la canasta.

_Creo que no necesito eso tanto para hacer pesas.

El ratilla las descarta. El precio es alto, y va a pagar un plus por unas prestaciones que no necesita en su estilo de vida. Luego, para él no valen tanto respecto al precio que tienen.

Bien, tenemos entonces éstas rojas. Son más de ejercicio ligero, o incluso para calle. El precio son 40€, están rebajadas por ser del año pasado, pero solo tenemos el 42 y el 44. 

_Ya, pero yo tengo el 43. 

Las descarta, porque no le sirven. No le aportan nada. Aunque fueran gratis, para él no "valdrían" tampoco.

_Bueno,  tengo en azul oscuro unas parecidas de este año, por 60€.

El ratilla, mientras se mira al espejo y anda con las dos, se pone de puntillas y da un par de saltitos, piensa: "Bien. No me hacen daño. Son cómodas. Puedo llevarlas a la facultad, al gimnasio, y adonde quiera. Y me combinan con todo. Las mías ya están para el arrastre, y no voy a encontrar otras más baratas. Me iba a gastar hasta 100€, y quedarme todo el mes sin salir. Pero por 60€, tengo zapatillas, y aún me quedan 40€.  Además, los exámenes están a la vuelta de la esquina, así que no es tanta la avería".

Las mete en la caja, paga, y le da las gracias al vendedor. 

Con esta anécdota, ya se ve que voy teniendo una edad. ¿Conocéis vendedores así? De esos que quieren conocer vuestros gustos, y ofreceros lo que más os conviene. ¿O veis más de esos otros que os ofrecen lo que quieren (o les mandan) vender? Esos, si son hábiles, os acaban haciendo confundir conceptos, y como diría un "boomer", vendiendo la moto. Por eso es importante que un ratilla de pro sepa bien qué necesita, qué prefiere, y qué está dispuesto a sacrificar (o qué no). 



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